viernes, 13 de junio de 2008

EL SONIDO DE TU VOZ


Alguien me dijo una vez: me gusta tu voz. Y creo que es lo más bonito que me han dicho nunca, porqué quiere decir que puede conmover, llegar al interior, envolver que no pasa desapercibida.
Cuantas veces me he dejado acariciar por una voz que entonaba alguna melodía o mi curiosidad se ha despertado queriendo saber más y más de la persona que me hablaba a través de las ondas de radio.
Una voz da muchas pistas, pero también esconde muchos misterios. Cuando tenemos todo el conjunto delante, pasa desapercibida, pero en la lejanía el tono, el timbre, el color confluyen y nos hacemos una idea de cómo es nuestro interlocutor.
Podemos adivinar si es hombre o mujer, si es joven o viejo, si es una persona tranquila o nerviosa, si es culta o no, si es dulce o ácida…
Pero como siempre está, a penas le damos importancia, no la cuidamos, sólo cuando falta por culpa de un ataque de anginas o cosas peores, nos parece que nos han amputado un miembro, que no somos los mismos, que el mundo esta fuera y nosotros no podemos llegar a él como nos gustaría.
En la distancia somos capaces de consolarnos sólo con el sonido de la voz de la persona que permanece lejos.
Los animales, he leído, tienen los mismos ojos, un burro un mismo hocico, la jirafa un mismo cuello…pero en el caso de los humanos no existen dos iguales, y la voz también conserva esa diferencia.
Sólo tu voz es tuya, sólo mi voz puede llegarte. No hay nada que me llene más que poder escuchar el sonido que sale de la garganta de aquellos a quien quiero.